Transición a turbulencia (2021)
Instalación audiovisual. Proyección de una película super8 digitalizada, un vídeo en una televisión de tubo, espejo, flores secas y luz roja de revelado.
11′
Colección BA
No. Registro: 2021.512
La artista se sitúa en el tiempo del apogeo numérico en cantidad y en velocidad, pero este avión brillante sujeta tras de sí una carencia como estela: acelerando se pierde sensación. Su trabajo se mancha de tiempo, lenguaje y contradicciones, se contagia de la paradoja que se encarna al verse tensada entre dos realidades muy diferentes: la virtualización acelerada de la vida y el hecho de seguir siendo cuerpos físicos, sensibles, que necesitan de unos tiempos emocionales y de aprendizaje más lentos.
Transición a turbulencia es un cambio de estado; el principio de un ahondar en el tiempo de nubes y bosque, una búsqueda en la que lo escrito, lo filmado y lo vivido colisionan. Juega con las palabras que evocan y producen experiencia y con la imposibilidad de capturar el tiempo aún con la necesidad de nadar en él. Si se es mitad agua, se debe tener en algún lugar olvidado de la sabiduría la capacidad de nutrir, de hacer crecer, de romper en olas, de amoldarse a la roca del camino, de caer sin sufrir.
Durante su estancia, Sara Padilla se ha dedicado a trabajar la experiencia desde la cámara y la palabra. A través del medio analógico dialoga con la imagen desde los tiempos sosegados que defiende, y en las instalaciones que genera, la experiencia de la recepción es importante. Confía en que desde el arte se pueden hacer fructificar nuevas maneras de entender la vida y de cruzar límites, pero que se deben derribar los muros que se han construido entre lo mental y lo corporal. Se pregunta cómo hacerlo ahora que la versión racional del mundo parece reemplazar a la experiencia.
Su obra anterior parte de la fotografía analógica y el cine experimental, pero en Transición a turbulencia decide experimentar con otros lenguajes y abrir por primera vez el uso de la voz y de sus propios diarios personales, el uso de la palabra como material para la obra. También se acerca a experimentos en los que busca mezclar técnicas y aprender lo que las define y lo que las difumina: realiza una pieza audiovisual mediante fotogramas que son en realidad una fotografía analógica serigrafiada más de 100 veces, donde el movimiento se genera por esos cambios sutiles que existen de una serigrafía a otra. Esta pieza, por lo tanto, expone un punto en su trayectoria en el que se abren las puertas al cambio, a un proceso de gestación de otras expresiones artísticas desde entonces.
