SALA DE EXPOSICIONES DE LA FACULTAD DE BELLAS ARTES. EHU (LEIOA)
20-31 DE OCTUBRE DE 2025
En el verano de 2025, Mutur Beltz volvió a reunir en el valle de Karrantza a artistas, pastores y vecinas en torno a un mismo gesto: hilar. Hilar tiempo, memoria y comunidad.
La muestra recoge los resultados de la IX Residencia Artística del Buen Vivir, una convivencia creativa en la que arte, territorio y vida rural se entrelazan.
Participaron Niño de Elche, Ernesto Artillo, Regina Quesada, Marie Isabelle Poirier Troyano y Patrick Fossey, junto al coro de mujeres de Karrantza, Abestiko Lagunak, y la comunidad local.
El programa se completó con las Jornadas “Arte y Pastoreo”, que contaron con Elena Fabeiro (Fundación Artesanía de Galicia) y Mariano Gómez, veterinario y referente en la conservación de la oveja carranzana.
El artista Niño de Elche regresó a Karrantza para continuar su proyecto Padre Mío, grabando junto al coro de mujeres una nueva pieza sonora que será la cara B de un futuro vinilo, editado en formato zurrón en colaboración con Mutur Beltz. Esta pieza rinde homenaje a los oficios que dieron forma a su memoria familiar, y en especial a su padre, antiguo esquilador.
Ernesto Artillo presentó Manto Batera, una obra colectiva tejida entre manos y conversaciones, que convierte el acto de bordar en un gesto de fe compartida y horizontal.
Regina Quesada, con Harria, exploró el lenguaje silencioso de las piedras del valle, dibujando a partir de los cromlech y baratze como si fuesen respiraciones antiguas, huellas del tiempo inscritas en la tierra. Por su parte, Marie Isabelle Poirier Troyano y Patrick Fossey desarrollaron Reminiscencia, una instalación textil y arquitectónica realizada con lana de Karrantza y madera local. La obra indaga en la memoria mineral del paisaje y propone un diálogo entre materia, luz y territorio.
La exposición se completa con una serie de entrevistas audiovisuales que recogen las reflexiones de los artistas y participantes sobre el proceso creativo y el diálogo entre arte y territorio.
Desde Mutur Beltz nos interesa situar la creación contemporánea en el contexto rural, atendiendo a realidades como la desaparición de razas autóctonas, de materiales o de modos de vida.
Más que una muestra, El Buen Vivir es una forma de seguir hilando. Entre lo visible y lo que apenas se oye, Mutur Beltz mantiene abierto un espacio donde crear es cuidar, y cuidar es también resistir.
