ARTE, desde la pandemia hasta la sostenibilidad, Juan Tomás Enciondo (2020)

“Siempre tengo una imagen de punto de partida, pero luego generalmente se me escapa y es la obra misma la que me conduce, me dice lo que tengo que hacer…”

José Luis Zumeta

“En definitiva, lo individual no es sino lo universal que se manifiesta a través de un destino, de igual modo que en los dominios del arte la forma no es sino el fondo que remonta a la superficie, según ya lo hiciera notar Víctor Hugo con exacto saber…”

Thomas Man

Querido artista: 

Somos Oikos y Natura, vulgarmente conocidos como humanidad y naturaleza, respectivamente. Como sabes, desde el inicio de los tiempos, ambos convivíamos en ámbitos paralelos pero congruentes y complementarios. Ahora bien, desde un día no tan lejano una parte de la humanidad optó por la industrialización de los procesos de producción alterando su status de relación con el planeta, nuestros destinos entraron en una dinámica progresiva de incompatibilidad y de confrontación. Al tiempo y al ritmo con que la especie humana (oikos) iba expresando su evolución y desarrollo en fórmulas de agresión, invasión y destrozo de la naturaleza (natura), incluido el resto de las especies animales, la entente original de convivencia se ha ido frustrando progresiva y paulatinamente hasta que en los últimos cincuenta años la situación se ha vuelto dramática, ha tocado fondo y ha penetrado en vías de irreversibilidad. Ya no es sólo un cambio climático, ni una emergencia medioambiental. La cordial entente se ha puesto en peligro real y la sobrevivencia del humano sobre el planeta está patentemente amenazada y en inminencia de colapso total. 

Ambos llevamos largo tiempo confiando y esperando la necesaria rectificación, mediante la implementación de medidas drásticas y eficaces. Algo se atisba, a ratos aparecen pequeños signos de involución del proceso, pero no acabamos de ver la luz al final del túnel. Lo peor es que, pese a toda la actividad investigadora, científica y movilizadora de las organizaciones que ambos conjuntamente alentamos, que ha conformado el llamado movimiento ecologista, a día de hoy no se vislumbra un cambio de rumbo esperanzador. Vemos que muchos científicos de todos los ámbitos del saber se empeñan en alertar, en concientizar, vemos que cada día surgen innumerables iniciativas en el seno de la sociedad civil apostando por la sostenibilidad, que hay mucha gente informada y dispuesta a luchar… Pero el modelo socio económico causante del deterioro sigue vigente, superando crisis tras crisis, aferrándose a sus dinámica de deterioro ambiental, pero sin acabar de dejar paso al alternativo que haga posible finalmente recuperar el equilibrio.

El Covid19 ha puesto nuevamente de manifiesto la enorme vulnerabilidad de la especie humana, la sangrante brecha entre colectivos pobres y minorías ricas, la incongruencia entre las directrices científicas y las políticas. Los poderes públicos en general se aferran a lo malo conocido, no se erigen en punta de lanza para la transformación, a veces más bien para todo lo contrario. A la gente se le ha manipulado para ubicarla ante la dicotomía entre salud o bienestar, confinamiento o recuperación económica… Mientras los poderes fácticos incitan a apostar por el crecimiento de la economía al precio que sea y con las obsoletas fórmulas que conducen inexorablemente al cataclismo anunciado. 

Estamos persuadidos de que en esta coyuntura la supervivencia de la humanidad requiere de un revulsivo eficaz e incontestable. También hemos constatado que el golpe de timón definitivo no va a venir ni de la ciencia, ni del poder económico, ni del poder político, a pesar de su evidente capacidad para hacerlo posible. Es una experiencia incontrovertida, un axioma refrendado por la historia de la humanidad, que las transformaciones reales, las que han hecho avanzar al colectivo humano, nunca han procedido desde arriba, desde los grupos de poder. Las transformaciones evolutivas significantes siempre se han generado de abajo arriba, por mucho que luego se las hayan atribuido a élites o personalidades “relevantes”. Por mucho que los libros de historia (la falsa) estén rebosantes de reyes, héroes y personajes cuasi mitologizados, la historia de verdad la han protagonizado y ejecutado pequeños grupos y colectivos humanos, lúcidos, activos y perseverantes, que han diseñado, propuesto y ejecutado los saltos cualitativos en el discurrir de los humanos sobre el planeta. Más tarde los poderosos de cada etapa se arrogan y apropian de los avances para medrar y controlar su expansión. 

Hemos llegado el momento decisivo. Estamos ante el match point. 

Examinando concienzudamente las herramientas de que disponen los humanos para revertir la tendencia que les encamina hacia el colapso definitivo nos encontramos con las tres que actuando coordinadamente podrían conseguirlo. La ciencia, el pensamiento crítico y la sociedad civil organizada. No obstante, y aunque parezca difícil imaginarlo, la especie humana dispone de una cuarta herramienta que, interactuando con las otras tres, podría resultar incluso definitiva. No estamos haciendo un uso adecuado de ella porque la sociedad no ha sido consciente de su enorme poder transformador. Más bien los propios poderes públicos, sabiendo de su enorme potencialidad, han tratado de laminarla al máximo y convertirla en una especie de juguete de feria, domesticado, manipulado e insulso. 

Claro que nos estamos refiriendo al ARTE con mayúsculas. 

La pintura y la escultura, la música y la danza, el teatro y el cine, la arquitectura y el diseño… han acompañado siempre el devenir de los humanos en el planeta. Y en muchos casos puntuales sus creaciones han generado un efecto dinamizador transcendental. Desde los tiempos del paleolítico hasta la contemporaneidad se han creado obras impactantes que, en muchos casos, no han sido reconocidas como tal; pero transcurrido el tiempo han llegado a ser catalogadas como hitos en la evolución de nuestras sociedades. No vamos a enumerarlas por no caer en apreciaciones subjetivas o privilegiar determinadas disciplinas o corrientes artísticas, porque a su modo y proporción todas han influido y han sido determinantes en uno u otro período histórico y en una u otra persona o grupo humano. Tú mismo lo has podido constatar a nada que indagues en las influencias artísticas que han marcado tu vocación. 

El ARTE genera un doble flujo en su relación con la sociedad. De una parte recoge, procesa y retrata, muchas veces con mayor precisión y fidelidad que el mejor de los periodistas, historiadores o pensadores, la realidad de lo que el colectivo está viviendo y sintiendo en cada momento histórico. Alguien decía que los poetas y los músicos son los mejores historiadores y los más científicos porque no se limitan a narrar y explicar los hechos históricos sino que comunican simultáneamente los pensamientos y los sentimientos de las personas que los vivieron, haciendo en su conjunto el más objetivo de los relatos del momento histórico. Lo fueron los poetas y los músicos, los arquitectos, los pintores y los escultores. En todas las épocas y efemérides. Allí estuvieron en las migraciones prehistóricas o en sus asentamientos. Retrataron agricultores y cazadores, vivieron en todas las religiones y culturas, fueron ortodoxos y herejes, esclavos y dueños, soldados y cortesanos, parias y potentados, pero participaron en todas las revoluciones y en todos los acontecimientos de relieve. 

Y no se limitaron a retratar y testimoniar. Los artistas protagonizan el segundo otro flujo del ARTE. Influyeron decisivamente en la evolución y la transformación de las sociedades, lideraron vanguardias que peleaban contra el establishment de cada momento, proponiendo tendencias y creando opinión. En muchas ocasiones se anticiparon a los movimientos sociales y siempre los acompañaron siendo factores decisivos de los mismos. 

Tal vez la referencia más inmediata que viene a cuento en este momento lo constituye la intervención de la gente del mundo del arte en lo que se ha dado en llamar la “transición” de la dictadura franquista en Euskal Herria. En la década de los sesenta del siglo pasado emergieron inicialmente en las artes plásticas los colectivos de artistas abiertamente rompedores, tanto del sistema político como del anquilosamiento socio cultural, y consiguientemente de las corrientes artísticas como los grupos influyentes GAUR, EMEN, ORAIN o DANOK, integrados por personajes y nombres como OTEIZA, CHILLIDA, NÉSTOR BASTERRETXEA, JOSE LUIS ZUMETA, REMIGIO MENDIBURU, JOSE ANTONIO SISTIAGA, RAFAEL RUIS BALERDI o AMABLE ARIAS, por citar unos cuantos tal vez más mediáticos. Pero al propio tiempo y tras su huella, surgieron los músicos, poetas y cantautores comprometidos en movimientos como EZ DOK HAMAIRU y tantos otros, que también rompían esquemas, concientizaban y movilizaban amplios sectores de la sociedad del momento, con especial incidencia en la juventud. Al tiempo que retrataban fielmente una sociedad emergente que buscaba aires de libertad, empujaban su transformación por encima de todos los poderes fácticos. 

Pero volvamos al punto de partida de la carta. La emergencia climática desbocada en la que nos encontramos, constituye además, por primera vez en la historia de la humanidad, un reto globalizado, planetario, que afecta por igual a todos los humanos y que además es percibido de esa manera. Se evidencia aquello de que, dicho con el máximo respeto, “o nos salvamos todos o no se salva ni dios”. O sea que todos los individuos, todos los pueblos y colectivos humanos debemos responder con la totalidad de nuestros esfuerzos y de los mejores recursos a nuestro alcance. Y si bien las diferencias de estado de desarrollo de cada conjunto humano hace que los instrumentos convencionales disponibles por cada uno, como el conocimiento científico, la disponibilidad de recursos y medios económicos sean diferentes, el talento artístico y la capacidad de generar ARTE los equipara enormemente. La contribución a la superación del problema global mediante la utilización de la creación artística como instrumento transformador está al alcance de todas las comunidades y culturas. Es más, a veces las sociedades menos desarrolladas pueden tener un lenguaje artístico más próximo y comprometido con la naturaleza que las más desarrolladas y urbanitas. 

Dejamos pues patentes dos cosas. UNA que el deterioro que la actividad humana está produciendo en el medio ambiente planetario es de tal magnitud y ha llegado a tal punto que nos encaminamos al colapso definitivo si no empeñamos nuestro esfuerzo prioritario y urgente a revertir el proceso. Y DOS que entre los útiles de que disponemos para afrontar tamaña crisis, el menos explorado y el que puede llegar a ser tan eficaz como el que más es el de la creación artística enfocada a la lucha por la sostenibilidad definitiva. De ahí nuestro angustioso llamamiento a movilizaros dirigido particularmente a ti y a todos los artistas despiertos y preocupados, invitándolos a cooperar en este empeño por salvar a la humanidad. Porque está en tus (vuestras) manos. 

El llamamiento se concreta en tres demandas complementarias: 

Primera.- Que os esforcéis en adquirir el máximo grado de información. Hay un innumerable contingente de estudios plasmados en libros, artículos, tutoriales, documentales, que desde los más variados puntos de vista ofrecen el diagnóstico nítido y preciso de la situación. De sus orígenes y sus causas, de los procesos y actuaciones humanas que los avivan, de los hábitos, usos y costumbres, de los sistemas de producción industrial y explotación de los recursos naturales. También se proponen numerosas fórmulas de superación de la crisis y de reversión de los procesos. 

Se trata de acumular información válida y avanzar en la consolidación de una conciencia por la sostenibilidad del planeta y de la gravedad de la crisis ambiental. Hasta el punto de que nuestra actividad creadora no pueda dejar de estar “condicionada” por dicha conciencia. 

Segunda.- El acompañamiento, seguimiento y la participación en cualquier tipo de iniciativa por el cambio climático y por la sostenibilidad. Desde hace unos cuarenta años, debido a la experiencia acumulada en la gran movilización contra los proyectos electronucleares proyectados en nuestra tierra (Deba, Ispaster-Ea, Tutera y Lemoiz), fueron proliferado las organizaciones ecologistas y naturistas; pero también iniciativas, programas y proyectos de generación energética y modelos alternativos de producción de bienes y servicios basados en el respeto total de la naturaleza tanto en el ámbito de la agricultura, la ganadería, la pesca, como en muchos sectores de la producción industrial, de las energías limpias y renovables, el de reciclado de residuos, los sistemas alternativos de movilidad… Todos conocemos alguna de estas iniciativas y seguramente las tenemos casi a la puerta de nuestra casa. Muchas son precarias y modestas, no cuentan con apoyo mediático, ni siquiera de las administraciones, pero se sustentan en la conciencia, la decisión y la solidaridad. 

Los artistas tenemos una gran responsabilidad con estas iniciativas, prestarles nuestra peculiaridad y talento se hará imprescindible. Ese apoyo generará sinergias positivas también para el propio artista gracias al incremento en la estimación y demanda de su obra. Tenéis que estar ahí donde se gesta la alternativa al modelo que nos conduce al colapso y contribuir decisivamente en su promoción. 

Tercera.- Recuperar en cada momento el valor del hecho creativo artístico. J.L. Zumeta solía decir siempre que “si te paras, tu vida deja de existir”. El acto de la creación artística tiene un valor específico, casi mágico, distinto a casi todas las demás actividades humanas. Una idea, una sensación, un conjunto de ambas, nutre y ronda el ser del artista y en el momento creativo, atrapa, atenaza y modela su capacidad técnica y va fluyendo a lo largo del proceso creador hasta que la propia obra determina cuándo está concluida. Y entonces comienza una segunda etapa de la creación artística que es la de su penetración en la mente y el espíritu del espectador, donde se vuelve a transformar, adquiriendo una nueva o mayor significación que cuando salió del laboratorio artístico. El resultado es tan sencillo y a la vez mágico e inexplicable: el ARTE puede alterar y transformar la realidad. 

Y en tu caso PUEDE Y DEBE REVERTIR EL COLAPSO ambiental. 

El investigador científico catalán Eudald Carbonell en su libro El nacimiento de una nueva conciencia decía “El análisis científico de nuestro desarrollo nos ilustra críticamente sobre quiénes somos, no deberíamos olvidar que no hemos sido nosotros los  generadores de la naturaleza sino que ha sido la naturaleza la que nos ha engendrado.” 

Querido artista, que alcances los cielos con tu ARTE y en el camino nos hagas un pequeño servicio y SALVES nuestra humanidad. 

Juan Tomás Enciondo. Nacido en 1947, Estudios de Ciencias Políticas, Teología y Derecho. Profesional durante cuarenta años en ámbito jurídico. Activista social, desde los años 1968, en organizaciones de la sociedad civil y en el campo de la ecología, medio ambiente y energías alternativas.

Artista pasivo, 50 años de espectador. Literato pasivo, otros 50 de lector. Dedico mi jubilación a interrumpir “los silencios” entre generaciones, haciendo aflorar las experiencias reivindicativas vividas en la mía que puedan servir a las sucesivas. Me afano porque al menos mi hijo artista sepa hacer de su arte una letal “arma de futuro” que trunque para siempre la loca carrera de nuestra sociedad hacia la hecatombe medioambiental y la desaparición. Espero que al menos él lea el texto.